domingo, 28 de febrero de 2021

PAISANOS DE COLÓN: LOS REAL DE RIVERA (A propósito de inmigrantes)

Razones para la Inmigración.-

Los genoveses se establecieron en Murcia y crearon unas relaciones endogámicas con sus paisanos, en tres sentidos: profesional, nacional y social. Y no será hasta mediados del siglo XVIII cuando enlacen con los linajes de la oligarquía murciana. Este hecho será patente en nuestra propia familia.

Perpetuar el patrimonio y la propiedad en un mismo linaje, llegó a provocar un desgaste biológico, subsanado con la recurrente llegada de nuevos efectivos familiares desde Génova. Justamente en ese contexto, hemos de suponer de la llegada de los Rialrribera, en la mitad del diecisiete.

En el modelo y sistema económico internacional y social con singularidad murciana del siglo XVII, regía el siguiente logos: “genuensis, ergo Mercator”



Por lo tanto, la estrategia ligur era insertarse en la sociedad y en la propia ciudad en la que comercializaban y, de esta manera medrar, aprovechando las ventajas fiscales que de ello se desprendía. Por lo que, no solo no quieren retornar a su patria, sino que animan a que sus familiares vengan también a Murcia, constituyendo así sociedades mercantiles de tipo familiar. Como consecuencia, los beneficios los invierten en adquirir en tierra española: materia prima, tierras, cargos municipales, hidalguías, mayorazgos, capellanías, etc.

                                        


Fueron pues, los tratantes genoveses, los que lideraban el comercio internacional de la lana y seda murciana por el mundo, realizando los primeros tránsitos por el Mediterráneo.

                                          

Con su plena integración en la sociedad murciana, llegará el incremento del patrimonio en la propiedad y la disposición de grandes sumas de dinero, lo que les proporcionará situarse incluso como banqueros y prestamistas. El comercio, la banca y la propiedad de la tierra, son distintivos de los ligures en tierras de Murcia.

Con gran posibilidad, el asentamiento de genoveses contaría en un principio con reducido capital. Gracias al comercio de la seda, se produciría la prosperidad, y se situarían en una privilegiada posición para apoyar a sus familiares o paisanos inmigrados.

                                   

Aparecen en esta situación en Cartagena los Real de Rivera desde Génova, aunque al parecer, con un origen enraizado en su cercana ciudad de Parma. En la Riviera de Ponente (Rivëa de Ponente en ligur), se descubre una pequeña ciudad, llamada Borghetto Santo Spírito (en ligur Borghetto), que pertenece a la provincia de Savona, a 45 kilómetros de Génova; capital de la provincia homónima en la llamada Riviera delle Palme.

                                               

Ya esa región nos da idea de un litoral famoso en el Golfo de Génova, por la fabricación del jabón. No podemos entonces descartar, el apellido RialRivëa, en lengua ligur, teniendo en cuenta que nos encontramos en la entonces Serenísima República Marítima de Génova. (ligur: Sereniscima Repubrica de Zena /re'pybrika)




Totana. -

Se hace patente la emigración desde Totana a Sevilla. Un nutrido contingente marcharía para la alfarería, sobre todo ceramista, y recalarán en Triana, gracias a la tradición e insignia de artesanía murciana, y por la instalación de las fábricas de loza de Pickman, que demandaba de muchos profesionales.

                                     

Pero, sobre todo, en lo que eran expertos los totaneros era en la extracción de la barrilla, para la fabricación de la sosa al estilo antiguo, antes de su proceso industrial que poco tardaría en llegar.

El nuevo trazado urbano de la villa se articuló en torno a dos nuevos barrios, separados por la Rambla de la Santa: Sevilla y Triana. En el primero se concentraban los principales edificios religiosos y civiles, así como los caminos hacia Murcia, Cartagena, Lorca y Mazarrón. En el segundo vivían los asalariados y campesinos junto a la comunidad de franciscanos, se trataba de una especie de arrabal. El nombre de ambos barrios vendría dado por las relaciones comerciales de los totaneros con la ciudad hispalense, iban allí a trabajar en la sosa y la barrilla.

El catastro de 1712 también revelará la existencia de caldera y fábrica de salitre, como testimonio industrial de la fabricación de la pólvora a partir de sustancias salinas, siendo Murcia una de las más importantes de entre las Reales Fábricas de pólvora de España, en 1654. Destacaría después Sevilla en 1756; nuevo motivo de una relación entre ambas capitales y sus industrias.

1756. Libro de vecindario que comprende todos los individuos seglares de ella, de ambos sexos con distinción de edad, estado, oficio y ejercicio y de lo que cada uno utiliza por varios ramos de comercio e industria. Catastro del Marqués de la Ensenada

En este censo, aparecen algunos apellidos como Rossa, Baello, Chinchi, de Costa Blaya, Imbernón, Tacon, que parecen ser de origen italiano. Estos, convivían plenamente con las familias más sencillas que tanto en Alhama como en Totana, aparecen: Alajarín, Alarcón, Alcaraz, Aledo, Andaluz, Cánovas, Cayuela, Cifuentes, de Gea, Esparza, Guirao, Mulero, Molina, Nogueras, Oller, Pallares, Pascual, Ródenas, y muchos otros.

Considerando el desarrollo de los genoveses en Cartagena y Murcia, cabe pensar que esta área próxima a la Sierra de Espuña sería un espacio en el que se produjeran inversiones en la tierra y, por ende, un lugar para que se desarrollase el pueblo ligur hasta diluirse con la población nativa.


Cartagena.-

                                          

La importancia geopolítica y económica de Cartagena fue un elemento para elegir este destino por parte de los migrantes del viejo continente, así como por los berberiscos. El escaso desarrollo del campo se equilibraba con las exenciones fiscales para atraer colonos mediante un pseudo puerto franco. La pesca, la minería y la fértil tierra eran suficientes motivos para elegir esta ubicación; reclamos que favorecen el asentamiento, destacando las rutas comerciales de su puerto.

Etimológicamente, el nombre barrilla procede de barra, aludiendo con ello a los pequeños troncos y tallos de los salicores, algazules, sosas y almarjos que eran quemados para obtener diferentes cenizas, las cuales, una vez concentradas, formaban la "piedra barrilla", a la que las fuentes documentales contemporáneas citan como materia prima preelaborada vendida anualmente por los campesinos a los mercaderes instalados en algunas plazas comerciales, como Cartagena o Alicante.

Bernardino Ramazzini, en su tratado del siglo XVIII De morbis artificum diatriba, ya habla de la mezcla de cenizas dispuestas en bolas que llegan de España para que los jaboneros venecianos fabriquen la base de su producto, e intuye correctamente, que se extrae de plantas que crecen cerca de los litorales. Pues bien, parece que el proveedor de Génova era principalmente el Campo de Cartagena.

… Crece en terrenos salados, y sus cenizas, que contienen muchas sales alcalinas, sirven para obtener la sosa… De todas ellas, concluye, la más fina y apreciada es la barrilla, sobre todo en la fabricación de espejos, cristales y blanqueo de textiles, otras se usaban exclusivamente para jabón…

La sociedad murciana no planteó gran animadversión hacia los genoveses, aunque al parecer sí ocurriría esto en Cartagena. Esto podría demostrarse en el temor a declarar el verdadero apellido en los registros y actos religiosos, hasta en tanto no se dispusiera de la carta de naturaleza y una plena ciudadanía. Este parece ser el motivo que retrasara la revelación del apellido RialRibera después de diez años.

… Desde mediados del siglo XVI algunas informaciones parciales nos confirman la explotación masiva de las plantas barrilleras: en 1578, por ejemplo, aparece registrada por primera vez la salida de barcos raguseos, vascos y genoveses con destino a Livorno y Génova con 17.000 quintales de barrilla a bordo…

El avance del cultivo y su integración en el régimen agrario cartagenero, continuará hasta mediados del siglo XIX, ante la fabricación del carbonato sódico por un nuevo método.

Parece ser que los mercaderes genoveses rentabilizaron bien su posición a finales del XV, y dado que ya comerciaban con la lana de Castilla, sustituyeron a los antiguos proveedores judíos de Murcia y Cartagena en el mercado de la sosa dirigida a Italia.

Ante la fuerte de materia prima demandada por la industria del jabón, textil y de cristalería, como Génova, la producción agrícola se extendió a zonas yermas o vírgenes del campo de Cartagena mediante la sosa-barrilla, arraigando en Murcia, y exportándose de manera masiva a ciudades con gran tradición jabonera, como Marsella o Génova.

A finales del siglo XVIII la producción barrillera fue consolidándose al alza, según confirman los datos arrojados por la aduana de Cartagena, especialmente en los años comprendidos entre 1787 y 1799. A partir de este último año se registran fuertes caídas, provocadas por las malas cosechas de 1800 y 1801, la epidemia de fiebre amarilla de 1804 y por la Guerra de Independencia (1808-1814).



Familia Real de Ribera en Cartagena. -


1 March 1872. "Vista de Cartagena en el siglo pasado". Cartagena Ilustrada año II (13): 51. Autor: Francisco Barado

Esa área inmigratoria, experimenta desde finales del XV una importante llegada de contingentes de mercaderes italianos: los alumbres de Mazarrón, el aprovisionamiento de Murcia y el tráfico lanero, eran suficiente estímulo para la colonia genovesa. La definición en 1550 sería un mercader transeúnte, entre Alicante y Cartagena, y sin avecindar. Después de la peste de 1559, la presencia de ligures fue una constante en el padrón de 1560, con la especial presencia de genoveses, bretones y norteafricanos;

“hasta treinta tratantes, ansi vezinos como ginoveses y forasteros, los quales tratan por mar y por tierra en muchos generos de mercaderías…”

Y lograron la concesión real de cartas de naturaleza, así como concesión de vecindades por el Consejo, que al principio presentaba reticencias y rechazos importantes.

En 1583 se quedará la vía libre para los genoveses ya que, tanto gracias a sus familiares ya arraigados como el hecho de su actuación como factores de grandes comerciales, abriría muchas puertas. La vecindad se concedería con 10 a 20 años de residencia. El avecinamiento y el casamiento con una lugareña, solía ser la manera más adecuada para la integración en la sociedad cartagenera del Siglo de Oro.

De entre las concesiones de vecindades a extranjeros en Cartagena en el periodo 1570-1625 se elevó a 98 en el caso de genoveses; la mayor de entre todas las nacionalidades, tan sólo seguidos por 15 portugueses.

Ya el padrón vecinal de 1634 mencionaba a 85 extranjeros (7,25% del total), de los cuales 33 eran genoveses (39%). En el padrón de 1683 se mostraba que la crisis de mediados del XVII había sido superada exitosamente.

Hasta las décadas 1640-1660 se produce una gran crisis, con epidemias, sequías, guerras, ruina comercial, descenso de la producción agraria; y frenan la llegada de extranjeros. La recuperación comercial de finales del XVII y la expansión agraria de Cartagena, serán incentivos suficientes para el regreso de la inmigración. 


Relación de familiares. –

Aunque en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1756, tras buscar en Totana, no acaba por aparecer este apellido, y haciendo incluso pesquisas en Alhama de Murcia, parece que se trata de una familia a caballo entre Cartagena, Totana, Alhama y quizás Murcia, debido a su profesión que creo más posible la que se vincula a la extracción de la sosa y la barrilla.

Esta falta de consignación en los datos de padrones de cuantías y profesionales, puede deberse a dos motivos principales:

1.- Eran transeúntes. Esto hacía que evitasen pagar impuestos y actuar a la vez como tratantes. Se movían entre las poblaciones de Cartagena, Totana, Alhama y Murcia, por la profesión que desempeñaban (seguramente fabricantes y comerciantes de jabón, además de la barrilla y sosa, su materia prima). También es probable que se tratase de la fabricación de pólvora, por métodos similares.

2.- Privacidad del origen. No revelaron el apellido italiano Rialrrivera hasta haber obtenido la carta de naturaleza. Desde el nacimiento de Ynés María hasta Bartholomé, pasaron diez años, como tiempo mínimo para obtenerla, y habida cuenta que el pueblo de Cartagena era algo reluctante ante los extranjeros, a pesar de ser puerto común de inmigración.

                                        

Años 1700. Jaime Real Ribera y Juana Mainer Boca, son naturales de Parma.  

Años 1720-30. Uno de sus hijos es Francisco Real Ribera Mainer, nacido en la República Marítima de Génova. Se trasladaría en su infancia a Totana (Murcia) con muy posible escala en Cartagena. En este nuevo pueblo, se casaría con Catalina García Noguera, hija de Francisco García Bonache Cánovas y de Catalina Noguera Martínez, todos totaneros.

Años 1750. Del ya matrimonio hispano-genovés/parmesano, nacerían varios hijos en Totana.

Uno de ellos es Santiago Real Ribera García, que se casaría con Felipa Martínez Avilés.

En los 1770 nacerá de esta unión Catalina Rivera Martínez en Totana, y de ella en 1790 Francisco Cayuela Rivera.

Otro de los hijos sería Francisco Real Ribera García, que se casará con Francisca Villera/Bullera (padres de Totana: Antonio Villera/Bullera y Sebastiana Arias). En su caso se trasladan a Cartagena, donde nacerán cinco hijos, de esta unión genovesa-totanera, y bautizados en la genovesa iglesia de Santa María de la Gracia, por los párrocos Pedro Bas y Josef Escarlata:

            1774 Ynés María Real Bullera;

                                                

1776 Fermina María Josefa Real Bullera

            1778 María del Carmen Joaquina Roca Real Bullera

                                         

            1782 Melitón José Rivera Villera

            1784 Bartholome Josef Julian Rialrribera Bullera

 

Bullera apellido de la región de Pisa. Mainer y Boca, aparecen en Turín y en el área del Piamonte. Todos relativamente próximos a Génova. 

 

Los nacidos en los años 1810-15.

Sevilla, 1814. Francisco Real Rivera y su mujer, Leonarda Martínez, de Totana, aparecen como abuelos de un bautizado en 1866. También sus abuelos paternos, Pedro Mulero y Juana María Lajarín, son de Totana. Es probable que sea nieto de Francisco Real Ribera Mainer, o bien, hijo de Melitón José Rivera Villera. La escasez de este apellido nos permite reducir la probabilidad de error y es una ventaja en este estudio.

1845, Sevilla. Catalina Real de Rivera Martínez en la fecha aproximada de nacimiento de los hijos de los anteriores, es decir, la citada y Damián Mulero Lajarín. 

Su hijo será el nacido en 1866, Manuel Mulero Real Rivera. Hilario Abascal y Carmen Mulero serán sus padrinos que lo bautizarán en Santa Ana.

1835-38, Sevilla. Francisco Real de Rivera, que se casará con Isabel Martínez. (aquí hay ciertas dudas). Visto en el censo de 1899, Santa Ana de Sevilla.

1859 Sevilla, Amparo Real de Rivera Martínez, que se casará con Joaquín López Ortíz, y tendrán tres hijos entre 1882 y 1892: Francisco, Carmen y Joaquín.

1835-38, Sevilla. Ginés/Francisco Real de Rivera García (¿Podría ser hijo de Melitón José?) que se casará con Isabel Serrano Sánchez, de Alhama de Murcia (Miguel Serrano y Ana Sánchez). Padres de:

1875, Sevilla. Isabel Rivera Serrano (Real Rivera). Bautizada en Santa Ana. Es cigarrera y en 1894 tendrá a Amalia Alvarado Rivera (Real Rivera), siendo soltera. El padre es Manuel Alvarado Martín. En el censo de 1895 estarían residiendo en calle Rodrigo de Triana, 36. En el censo de 1898 en calle Alfarería, 63.

1898, Sevilla. Manuel Alvarado Real de Rivera y años después sus hermanos Antonio y Enriqueta.

 

Murcia. 1810 Gonzalo Real de Rivera, y su esposa Luisa Hernández, ambos de Totana, aparecen como padres del novio en un matrimonio celebrado el 11/12/1858 en la Iglesia de Santa María.

1833, Murcia. José Antonio Real Rivera Hernández, que se casará con María de los Dolores de San Nicolás (1828).

Gonzalo y Francisco podrían ser hermanos, o incluso primos, de tal manera que se consolidaban ambas familias en dos poblaciones distintas.

 

Hoy día, encontramos que el apellido Rivera, es preponderante en la región de Génova. Rialto es una población muy cercana a Borghetto al igual que Savona. Lo que también podría sugerir una mezcla entre Rialto y Rivera, dando lugar a Rial-Rivera, y dado que no localizo vestigios del apellido Rial en el área próxima a Génova, y muy escasos en el resto de Italia. Y dada la historia compartida del jabón entre Castilla y Savona, no sería de extrañar que los Real Rivera fueran castellanos que en el siglo XV llegaran a Génova.

 Litografía del siglo XVIII. Fábrica de jabones. Imagen extraída de: mers85.wordpress.com







Bibliografía. -

1.     Familias Genovesas afincadas en Murcia vinculadas al comercio sedero. Actas del I Coloquio Internacional “Los Extranjeros en la España Moderna”, Málaga 2003. Tomo I, pp.493-503 (Pedro Miralles Martínez)

2.       La Colonia extranjera de Cartagena en los siglos XVI y XVII: poder económico y arraigo social. Málaga 2003. Tomo I, pp.681-693 (Francisco Velasco Hernández, Universidad de Murcia)

3.       Árbol genealógico de José Rodríguez Andreu, en Geneanet.org

4.       España, registros parroquiales y diocesanos 1307-1985, en Family Search.org

5.       España, provincia de Sevilla, registros municipales 1293-1966. Ayuntamiento de Sevilla-Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla.

6.       Archivo Histórico de la Región de Murcia (Proyecto Carmesí):

https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,96,c,373,m,1871&r=ReP-3862 -DETALLE_REPORTAJESPADRE

https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?METHOD=BSQSENCILLA&sit=texto,totana,orden,%20,elementosPorPagina,30,c,373,m,139,serv,Carmesi,ofs,120

7.       LA SOSA-BARRILLA: UNA SEÑA DE IDENTIDAD DEL CAMPO DE CARTAGENA EN LOS SIGLOS XVI AL XIX Francisco Velasco Hernández Doctor en Historia Moderna)

8.       Familysearch.org:

https://www.familysearch.org/search/record/results?q.surname=rivera&f.recordCountry=Italy&count=20&offset=0&m.defaultFacets=on&m.queryRequireDefault=on&m.facetNestCollectionInCategory=on


viernes, 25 de diciembre de 2020

Invictus: De la Campana a la Popular

Reescribiendo la historia.

Cuenta Manolín*, que así se le conoce en la familia, que los abuelos llegaron desde Sevilla, dejando la Triana de las cavas y Santa Ana, del río y los corrales de vecinos entre alfares y marineros, para vivir en sus principios en una cueva del Cabezo de Huelva, próximo a calle Aragón, en el área próxima al que fue Castillo de los Guzmán de Huelva. Les daría vergüenza contarlo, cuando años más tarde nadarían en cierta abundancia, viéndose disponer de aquellas jaulas de quesos y jamones que en su casa se veían.

                      
                            

Antes habrían hecho escala de trabajo en la Palma del Condado, pero las aspiraciones del abuelo les trajeron hasta una pequeña ciudad, mucho más industrial y conocida como la capital del cobre ... la Huelva marinera, la bañada por dos ríos.

… a flumine Ana litore oceani oppidum Onoba, Aestuaria cognominatum, inter confluentes                     Luxiam et  Vrium (Plinio el Viejo).

*Agradecimiento a Sebastián Manuel, el nieto varón y mayor de los Alvarado de Huelva -ya sabemos lo importante que esto era en la tradición histórica-. Es un hombre deportista, que llegó a ser campeón de España de piragüismo. Después se especializó a un alto nivel de disciplinas de artes marciales, obteniendo el reconocimiento máximo de 6º Dan en judo, y en otras especialidades de este deporte.
Hoy, sigue manteniendo abierto su propio gimnasio de Huelva (Al Ándalus, 1978), y sigue asesorando a diversos Comités deportivos nacionales y a la Federación Española, siendo Delegado Provincial en la Federación Andaluza de Judo y Deportes Asociados. Con ayuda y dirección de su hijo Daniel, otro joven maestro, que incorpora el kickboxing como una disciplina muy demandada y que hoy despierta gran interés entre los jóvenes, continúa con la tradición de su padre y de Jigoro Kano.


Confitería de La Campana. –


El oficio y origen profesional los importaba el abuelo de un inigualable rincón de Sevilla. Y la campana tomaba el nombre de dicho objeto para aviso de bomberos que en ese barrio se hallaba.  Confitería desde 1885 en un edificio de 1733 y sirviendo a la Casa Real hasta 1931. Delante mismo se encontraría la llamada plazuela del panadero y del confitero, donde allí se reunían, amén de famosos y toreros ya que quedaba rodeada de cafés cantante y cabaret: Novedades, El gran café París, Kursaal. Su rincón análogo en Madrid sería la Puerta del Sol.


                           


Lo mejor es que sus productos son elaborados a diario con las mismas recetas que desde su origen, y hoy llevan cuatro generaciones al frente del negocio.

https://postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com/2013/07/la-plaza-de-la-campana.html



El otro rincón sevillano de harinas y azúcar donde echaba unas horas era, al parecer, La Palma de Oro. Parece ser que allí conoció el abuelo a la que sería su esposa, la gran Carmen Fernández, mujer formal, ilustrada, trabajadora y hermosa. 

                                                

Hoy aún existe una Empresa con dicho nombre (La Palma de Oro, S.C.) siendo un pequeño restaurante en la calle Jesús del Gran Poder, que precisamente sería una hermandad en la que el abuelo estaba asociado. Este nombre comercial lo replicó en Huelva, no sabemos si era socio cooperativista o civil, o se trataba de una franquicia. Tampoco me atrevería a descartar la inspiración en las doce palmas de oro a la espalda del bisú multicolor que portaban los guerreros de Petubastis (¿seudónimo masón?), cuya gesta en Egipto hizo reconquistarla en el 525 a.c según cuenta Heródoto, contra pronóstico y gracias a una tormenta de arena…. aunque luego se conocería que esto fue una manera de justificar la derrota por Darío I el persa.  (E. Gómez Carrillo, París octubre 1924; ABC Madrid 28/10/1924)

Hoy tenemos allí al bar Tarín, "gastronomía de poetas", ya que allí se reunieron durante muchos años, en el lugar llamado La Palma de Oro, los literatos y artistas del grupo Cuadernos de Roldán. Cerca habría estudiado Bécquer, y toda esta rememoración parece cobrar mayor sentido en la Sevilla del romanticismo recuperada a finales del siglo XX.


Confitería La Popular. -

Trabajando en la fábrica de harinas de Pérez de Guzmán (“Santa Lucía” y panificadora automática “Ntra. Sra. de la Cinta”), tuvo la ocasión de hacerse de grandes amigos. Pero la ilusión del abuelo Manuel era trabajar en la Popular, no cayendo en la cuenta de que su propia familia ya impregnaba la ciudad de su prestigio entre los mejores dulceros.

                                  

Su llegada desde Sevilla coincidiría con la inauguración y compra a un anterior dueño de esta confitería por Rafael Moreno, en 1922, siendo contratado Manuel como maestro confitero con dicha ocasión. En la calle Méndez Núñez 18 y 26 se instalaría la gran panificadora.

(Las Noticias, 15/06/1927 y Huelva información 14/07/2008)


                           

Dos hechos importantes que influirán en la presencia de los Alvarado en Huelva: La venida a la capital onubense, y la continuidad a un modelo de negocio al estilo de la Popular, incluyendo la ubicación en la misma calle y el tipo de servicio que incluiría reparto a domicilio o distribución con bandejas y rodillos sobre la cabeza.

Además, se instalará otra Panadería la Popular en Avenida Cristóbal Colón (Alameda Matheson 24, anteriormente), muy cerca de donde vivían los Alvarado Fernández, y en mayo de 1931, con un cartel que indicaba:

 “Despacho de pan de todas clases y pasteles. Especialidad en polvorones y tortas de manteca y aceite"

 

Mientras que el pueblo ya clamaba la copla de las carnestolendas de 1924-1925, quizás creadas por Manuel Parada “El caracol”, panadero de esa casa y maestro de murgas del Carnaval:

"¡Que viva el 'Litri'! / 'La Populá', / los bollos de leche / y las ensaimás"

                              


Pero en 1949 se cesa la actividad de La Popular durante un tiempo, momento en el que aprovecha la competencia para ganar terreno a la famosa panificadora. Ideal para que su antiguo maestro, creciera en fama, ya una vez que había cumplido su condena de 5 años por la Guerra Civil podría retomar la clientela que bien lo conocía.

En dicho negocio era encargado, jefe de repostería, y un verdadero artista de obras sobre el dulce que hoy las encontraríamos entre las más típicas y vistosas... imitaciones de verduras o carnes, o de cualquier alimento o motivo en pastel que, con la decoración de su arte, lograba transformar esculpiendo sobre el bizcocho. 

Allí se encontraba el viejo instituto, del cual estudiantes clientes tomarían sus bollos por diez céntimos. Largas colas para comprar el kilo de deliciosos mantecados, por tres pesetas, para acompañar al anís Hierro, y tener una feliz Navidad.

No faltaría una Cofradía de los panaderos (más tarde la Sagrada Cena), en dirección a la Vega y la Panificadora San José, en el propio barrio de las Colonias.

Y en esos años de la República, apareció la "Panificadora de Nuestra Señora de la Cinta" anexa a la   fábrica de harinas de “Santa Lucía", propiedad de la familia Pérez de Guzmán, que extendió su negocio por la ciudad.

http://memoriasonubenses.blogspot.com/2012/07/xc-las-antiguas-panaderias-onubenses.html

La simbiosis del pastel. -

Llegaron los tiempos convulsos de la segunda República y finalmente, el alzamiento franquista.

                               

En la fábrica de harina, cuando terminaba el trabajo de los hombres, entraba mamá Carmen con una cuadrilla de cincuenta mujeres a su cargo para fabricar tortas. Luego, colocadas en canastos las vendían en la plaza, o donde las reclamaran. Fueron famosas las tortas de aceite “Carmen”. Este era el genio de una líder y empresaria, verdadera emprendedora. Seguía el mismo modelo que Inés Rosales adoptó en el Aljarafe -¡el de quitarse el hambre a tortas!- y con el mismo sistema de trabajo: alquilaban un horno y lideraban a cuadrillas de mujeres viudas, jóvenes, pobres, que fabricaban y vendían.

Mientras su marido estaba empecinado en la Popular, y hacia también lo propio en la fábrica de harina como dulcero, era evidente que su mujer no se quedaba a la zaga.

Su hijo mayor era Manuel, quien también comenzaba su propio negocio al que invitará a su padre, pero sin fruto. A Rafaela, su mujer, la conocerá trabajando en la fábrica.

Más tarde llamarían a ambos negocios la Palma de oro y su primogénito la Rosa de oro. Lo cierto es que este sería el nombre comercial creado como negocio análogo a una franquicia.

Seguirá siendo un misterio el nombre elegido para la que habría de ser su confitería, la Palma de Oro, el que al parecer quedó como nombre registrado y del que tenía el tío Juan Alvarado Fernández la antigua documentación, yendo a parar, al parecer, al tío Pepín.

La exquisitez de los hornazos, mantecados sobre todo y dulces navideños (alfajores, figuritas de mazapán, pasteles de gloria, turrón de jijona, roscos de vino y roscón de reyes) hubiera hecho tener la exclusividad en toda la provincia y no depender de la entrada de ningún producto sevillano, porque la calidad local ya era sobrada.

Pero entonces irrumpió la Guerra Civil, y retomando el Archivo histórico provincial de Huelva, podía comprobarse que, a Manuel Alvarado Real de Rivera, le figuraba el delito de Gubernativo y auxilio a rebelión militar, cuya pena oscilaba de entre 2 y 5 años. Así, podemos comprobar como esta pena se aplicaba -en el mejor de los casos y librándose del paredón- a las personas que participaron activamente en la resistencia al alzamiento promulgado por Franco. De esta manera, puede evidenciarse que, desde el 12/12/1936 hasta el 26/12/1941 se decretaría su prisión (expediente AHP 07537/003)

 https://ws096.juntadeandalucia.es/archivaWeb/exploreDocuments

Las chicas jóvenes, seguirían liando mantecados de Alvarado muchos años, y cuando los emigrantes en Alemania -pobres antes en España- venían en Navidades, gastaban muchos dineros en la maravillosa confitería.

Hoy en Huelva, los Alvarado siguen realizando ambas tradiciones de la pastelería fina, hornazos, empanadillas, torrijas… y deliciosas tartas. Lo hará con su propio apellido desde 1932, después de haber pasado por La Popular, pero anteriormente por la Campana de Sevilla, naciendo La Palma de Oro, en Sevilla y en Huelva. 

Su expediente de industria de confitería no llegaría hasta el 31/01/1953, con la denominación de La Palma de Oro, elevando la dimensión de pequeña empresa a obrador mayor. 

Salvados por una campana popular. -

Manolín recuerda con asombro los billetes de 25 pesetas amontonados junto del horno, que procedían de las ventas que llegaban a hacer en Navidad. Era el momento idóneo para que el abuelo aprovechase para hacer de maestro de su nieto, y enseñarle cómo utilizar bien el dinero ganado, recordándole su propia historia, pero reservando muchos secretos.

                             

Y esto no era algo nuevo ya que, el abuelo, en su generosidad, tenía una actitud poco o nada conocida por la familia hasta ahora (al menos que yo sepa). Quizás, la vergüenza familiar, se veía lastrada fruto de los 40 años de dictadura, con el temor de ser tachados de rojos, y formando parte de la colección de tabús que en muchas familias acaban guardándose por siempre, perdiendo así el recuerdo de las acciones más honorables.

Cuenta Manuel que nuestro abuelo era muy amigo de una persona influyente (no indico cargo ni nombre) y según le contó una persona amiga respecto del primero (no indico el nombre), papá Manuel y mamá Carmen habrían salvado a decenas de hombres del fusilamiento.

Con esos billetes que ganaba, rogaba a la abuela para que hicieran algo verdaderamente bueno por tantos padres de familia; ¿cómo quedarse impasibles? De alguna manera, hacía llegar los duros necesarios para que bajaran al menos a un hombre de cada camión que se cargaba para llevar a fusilar al parque Moret… ¡qué poco valía la vida de una persona, unos duros! Tan triste era su condena, como emérita su compra.

¿Cuántas familias no tuvieron que perder a un padre o esposo? Quizás huyeran al exilio o se escondieran unos años… Quedará en el testimonio de esta persona amiga como quien guarda un tesoro. Gracias por revelar este anónimo secreto.

Al final, dada su actitud y pensamiento, acabó el abuelo en la cárcel. Esta vez, quién se reservó el honor de salvarlo del camión fue el propio amigo influyente, como limpiando la ignominiosa mirada hacia otro lado a la que tendría que verse forzado en esos días. El mal menor sería una condena ante la cual no tendría más remedio que responder, pero en la que se vería protegido por los fieles amigos.

Antes de pasar a la moderna prisión provincial de Isla Chica, estuvo en el antiguo edificio donde el abuelo comenzó a perder su débil salud, hoy Bien de Interés Cultural (Huelva Información, 24/03/2017) y monumento abandonado del Catálogo del Patrimonio Histórico andaluz. El antiguo mercado de abastos de 1899, y luego Escuela de Artes y Oficios en 1911, Escuela, Biblioteca y Museo, que el arquitecto Monís terminaría en 1925. Se trataba de cuartel de Santa Fé, con cárcel hasta 1932-1933 y que luego mantendría calabozos.

Sin pretensiones de ser adalid de su ideología, esta familia trabajadora de las masas y el azúcar, casi sin quererlo, se vio en la inesperada situación de salvar vidas.

                                       

Francisco Espinosa Maestre, es noticia en Diputación Provincial de Huelva (diariodehuelva.es 26/01/2019) ante su publicación de la V edición de su libro: La Guerra Civil en Huelva. Con el ánimo de aportar contraste en la luminosidad de su obra, quisiera dar una respuesta testimonial a su afirmación:

…Conocemos el nombre de muchos verdugos, pero no tenemos constancia de personajes que destacaran por salvar muchas vidas con su comportamiento, o por lo menos no se conocen lo suficiente.

Pues bien, el dulcero y su esposa, la gran artesana de las tortas. Ella trabajó la masa con el aceite, polvorón, almendra, bizcocho, hornazos, así como las empanadillas. … ¡también se quitaron el hambre a tortas! No solo el hambre, sino que llegaron a dar la vida con hijos y con muchos hombres salvados de la muerte.  

Sigue afirmando Espinosa:

…En aquella situación solo tuvieron la posibilidad de salvar vidas los mismos que podían quitarlas: militares, guardias civiles, propietarios, curas, falangistas, requetés y las fuerzas vivas de cada lugar. Entre unos y otros formaban esos consejillos ocultos que decidían quiénes debían desaparecer cada noche. De los líderes políticos y sindicales se salvaron pocos. Cualquier persona relacionada con la República podía acabar en el paredón. El escarmiento que se practicó con la masa obrera fue diezmarla a capricho para que todos supieran a qué atenerse. Es en este ámbito donde pudo haber alguna intervención para sacar a alguien de la lista. Pero lo cierto es que estos hechos fueron muy escasos cuando no inexistentes.

Pues bien, el abuelo no sólo no terminó en el paredón, gracias a su gran corazón y su dulzura natural y de oficio, sino que tuvo la ocasión de, siendo un perseguido, poder influir gracias al dinero “justamente amasado”. 

Así que, gracias a la necesidad de alguna fuerza viva o militar, o que eran personas cuyo fuero interno se contrariaba y rebelaba con la realidad que observaba cada día, algunos pudieron salvarse. 

Por ello afirmo que sí existió la intervención indirecta del pueblo, al menos de mis abuelos, para sacar a personas de las listas de la muerte.